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Durante siglo permanecieron en la sombras, resguardando su secretos, conservando sus costumbre, esperando el día en que un nuevo ciclo comience, y volvamos recibir la luz de la inspiración y una llama de sabiduría.


    Los Varengos y la Guardia Varenga

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    ullrich

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    Los Varengos y la Guardia Varenga

    Mensaje  ullrich el Mar Jul 01, 2008 11:44 pm

    Tomé esto de la Wikipedia, con el propósito de mostrar un poco más algunas cosillas que se han escrito en algunas partes.
    Lo hago con el propósito de ilustrar más el conocimiento entregado parcialmente en algunos comentarios o posteos.
    Debo aclarar que esto no es mas que una referencia, y que ovbiamente pude ser ampliado y mejorado; pero al menos constituye un punto de partida para profundizar cuanto quieran a quien le interese

    LOS VARENGOS
    Los varegos o varengos (del ruso Варяги, variagi) eran una tribu perteneciente al grupo escandinavo procedente del territorio que actualmente corresponde a Suecia y Dinamarca.

    Se dedicaban al comercio, a la piratería y a actividades mercenarias y solían actuar en los sistemas y puertos fluviales de lo que más tarde sería Rusia, llegando a alcanzar el Mar Caspio y Constantinopla. Según la opinión más extendida, su nombre proviene del nórdico antiguo Væringjar, una supuesta forma plural de várar: "promesa, palabra de honor".

    Los eslavos orientales y los bizantinos, sin embargo, no distinguían a los escandinavos de otros pueblos germánicos cuando utilizaban este término. En la Crónica de Néstor, también se usa para incluir a los daneses y los anglos.

    LA RUS DE LOS VARENGOS
    Los varegos (variâgi, en eslavo antiguo) constituyen el primer pueblo mencionado en la Crónica de Néstor que exigió por el año 859 el pago de tributos (el llamado Danegeld u "oro de los daneses" en las crónicas británicas) a las tribus eslavas y fino-ugrias del centro y norte de la actual Rusia. En 862 estas tribus se rebelaron contra los varegos, pero enseguida empezaron las luchas intestinas, lo que les llevó a invitar a los nórdicos a gobernarlos y traer la paz a la región. Conducidos por Rurik/Riurik y sus hermanos Truvor y Sineus, los varegos se asentaron alrededor de la ciudad de Novgorod.

    Aunque muchos historiadores señalan que estos varegos del siglo IX no son más que leyendas, se ha descubierto que el asentamiento encontrado en Aldeigjuborg (Staraia Ladoga hoy en día) está asociado a Rurik, que se estableció cerca del Lago Ladoga en el siglo VIII. La historiografía occidental sostiene que estos escandinavos fueron los que fundaron el Principado de Kiev o Rus de Kiev, dándole el nombre al país. Muchos investigadores eslavos se oponen a esta teoría de influencia nórdica, presentando a su vez teorías alternativas para esta etapa de la historia rusa . El nombre con el que los primeros habitantes, en su mayoría fineses y posteriormente también eslavos, conocían a estos varegos era precisamente los Rus, quizá proveniente de la misma raíz con la que los finlandeses conocen hoy en día a Suecia, Ruotsi.

    A diferencia de Normandía o las Islas Británicas, donde fue crucial la influencia escandinava, la cultura varega no sobrevivió en el este. Al contrario, las clases dominantes varegas de dos de las ciudades estado más poderosas, Novgorod y Kiev, fueron eslavizadas, aunque el nórdico antiguo se habló en Novgorod hasta el siglo XIII y una fuerza mercenaria escandinava continuó prestando sus servicios a los emperadores bizantinos.

    LA GUARDIA VARENGA

    Los varegos llevaban comerciando en el Báltico desde el siglo VII pero fue en el año 839 cuando aparecieron en el mundo bizantino como mercenarios contratados por el emperador Teófilo, quien negoció con los llamados Rhos (Rus) para abastecerse de soldados para su ejército. Los varegos comenzaron entonces a llevar a cabo ataques a lo largo de todo el Mar Báltico, estableciendo su dominio sobre los eslavos de Novgorod en 852 y sobre los de Kiev en 858. Fue en 860, partiendo de esta última ciudad, de donde los varegos lanzaron su primer ataque sobre Constantinopla. Esta incursión fue un fracaso, pero perseveraron en su empeño remontando el río Dneper. Aunque normalmente mantenían relaciones comerciales pacíficas con los bizantinos, se sucedieron agresiones contra Constantinopla en 860, 907, 911, 941, 945, 971 y 1043. Estas razzias solamente tuvieron éxito en tanto en cuanto los bizantinos renegociaron sus acuerdos comerciales, ya que militarmente los varegos siempre fueron derrotados por unas fuerzas superiores y sobre todo por el uso del fuego griego.

    Los príncipes de Kiev y Novgorod contrataron como mercenarios a los varegos desde el siglo IX hasta el XI. La última mención a mercenarios vikingos o varegos en Rusia data de 1043. Aún hoy en día es mera especulación la causa de si dejaron de llamarlos porque ya no los necesitaban o porque los propios mercenarios habían sido asimilados por la sociedad rusa y ya no se consideraban varegos .

    Asimismo, sirvieron junto con los dalmáticos como marinos en las expediciones navales contra la isla de Creta en 902 y 949 bajo el reinado de Constantino VII. Ya en 911 se menciona a los varengos como parte del ejército bizantino; también está documentado que existían contingentes varegos entre las fuerzas que lucharon contra los árabes en 955. De hecho, este servicio elevó su rango de miembros de las Grandes Compañías de Mercenarios (Μεγάλη Εταιρεία en griego), a Guardia Imperial.

    Fue este uso extendido de los varegos en el imperio y la desesperación de Basileo II lo que finalmente trajo a más escandinavos a Bizancio. En 988 este emperador pidió mesnadas a Vladimir, Príncipe de Kiev, que le ayudaran a defender su trono. Debido al tratado que firmara su padre, Vladimir se vio obligado a enviar 6000 hombres a Basileo y a cambio éste le dio a su hermana, Anna, para que engrosara la lista de cuatro esposas y 800 concubinas.

    En 989, la guardia varega, conducida por el mismo Basileo II, atracó en Crisopolis para enfrentarse a su adversario, Foco. Una vez en el campo de batalla, Foco falleció de un paro cardíaco al ver el ingente número de su oponente, con lo que sus propias tropas, al ver su líder muerto, se giraron y huyeron. La brutalidad de los varegos se hizo patente cuando persiguieron al ejército derrotado y "los cortaron en pedazos alegremente".

    Basileo se vio impelido a contratar a su guardia personal entre los varegos debido a la poca confianza que le inspiraban los propios nativos bizantinos, cuya lealtad a menudo bailaba de un líder a otro con fatales consecuencias, y también debido a la lealtad más que probada de los varegos. Esta nueva fuerza de élite fue conocida como la Guardia Varega (Tagma ton Varangion, Τάγμα των Βαραγγίων, en griego). Con los años, se fueron uniendo nuevos reclutas de zonas tan alejadas como Suecia, Dinamarca y Noruega, dándole un toque predominantemente escandinavo a la organización hasta finales del siglo XI.

    Compuesta principalmente por escandinavos durante los primeros 150 años, la guardia comenzó a verse acrecentada por anglos y sajones tras la invasión de Inglaterra por parte de los normandos. Por aquel entonces ya un gran número de anglosajones y daneses habían emigrado al Imperio Bizantino por el Mediterráneo. Una fuente registra más de 5000 nórdicos, que habrían llegado en 235 naves. Los que no entraban al servicio del Imperio solían asentarse en el Mar Negro pero, los que lo conseguían, eran tan vitales para los varegos que desde ese momento se les llamaba comúnmente Englinbarrangoi (anglovaregos). De hecho, tenían tal capacidad que fueron capaces de luchar contra los normandos comandados por Roberto Guiscardo en Sicilia y el sur de Italia, quien ya había intentado sin éxito invadir los Balcanes. Jugaron así un papel clave durante la conquista normanda de Italia meridional.

    Los deberes y obligaciones de la Guardia Varega eran similares, si no idénticos, a los de las druzhinas de Kiev, el hird noruego y sueco o los huscarls anglosajones y daneses. Los varegos servían como guardia personal del Emperador, bajo juramento de lealtad a su persona; tenían deberes ceremoniales y realizaban tareas de policía, sobre todo en los casos de traición y conspiración. A diferencia de los guardias bizantinos nativos a los que tan reacio era Basileo II, la lealtad de los guardias varegos dependía del título de Emperador, no de la persona que ocupaba su trono. Esto quedó claro cuando en 969 la guardia no protegió a Niceforo II de sus asesinos y por consiguiente no vengaron su muerte: "Vivo, lo habríamos defendido hasta el último aliento; muerto, no había razón para vengarle. Ahora tienen un nuevo amo".

    Aunque Walter Scott los presentó en su novela "El Conde Roberto de París" como los más fieros y leales de todas las fuerzas bizantinas, probablemente sea una visión exagerada. Sin embargo, tal exageración no comenzó con los románticos británicos, sino con los propios escritores bizantinos, quienes les aplicaban el epíteto de "buen salvaje". Muchos de estos escritores se referían a ellos como "bárbaros con hachas" o pelekuphoroi barbaroi en lugar de llamarlos varegos. Aunque muchos escritores ensalzaban su lealtad a los emperadores (y atribuían esta lealtad a su raza), el gobierno casi siempre estaba ocupado por usurpadores, lo que indica que la Guardia o bien era menos leal o menos efectiva de lo que las fuentes nos narran. Una excepción a destacar a la legendaria lealtad varega para con el trono ocurrió en 1071: tras ser derrotado por el sultán Alp Arslan, el Emperador Romanus Diogenes fue enviado de vuelta para que gobernara en Constantinopla, pero sus rivales en la Corte tenían otros planes. Habiendo decidido que sus errores como Emperador habían sido demasiados, se llevó a cabo un golpe de Estado antes de que hubiera regresado. Su hijastro, Cesar Juan Ducas, utilizó a la guardia varega para derrocar al Emperador ausente y la dividió en dos facciones: una fue al palacio para proclamar a su hermano Miguel VII como Emperador, mientras que la otra la envió a que arrestara a su propia madre, la Emperatriz Eudocia. En lugar de defender a su Emperador ausente, los varegos se unieron a los usurpadores.
    De la misma manera que sus lejanos primos, el arma principal de los varegos lo constituía el hacha larga, aunque a menudo manejaban con precisión la espada o el arco y en algunas fuentes se les describe como jinetes. La guardia estaba estacionada principalmente en Constantinopla y podrían haber habitado barracones en el complejo del Palacio Bucoleon. Asimismo, acompañaba a los ejércitos en el campo de batalla: muchos cronistas bizantinos (y también occidentales y árabes) describieron su poder destructor en la batalla, sobre todo si se les comparaba con los pueblos bárbaros locales. Estuvieron presentes con el Emperador Juan II Comneno en la Batalla de Beroia en 1122. Más aún, fueron el único cuerpo del ejército que defendió con éxito parte de la capital durante la Cuarta Cruzada. Aunque la Guardia fue al parecer desmantelada tras la captura de Constantinopla en 1204, algunas fuentes indican que renació durante el Imperio de Nicea o con los Emperadores de la dinastía Paleólogos.

    Aparte de su lealtad de hierro, los atributos más reconocidos de esta guardia durante el siglo XI fueron sus largas hachas y su inclinación a la bebida. Hay sinfín de historias sobre las borracheras o las francachelas de la Guardia Varega. En 1103, durante una visita a Constantinopla, el propio rey Enrique de Dinamarca "exhortó a los miembros de la guardia a llevar una vida más sobria y a no darse a la bebida". No es de sorprender, dado que los varegos se daban a este vicio, que se haya encontrado una descripción de los mismos, fechada en el siglo XII, que los llamaba "los barriles del Emperador".

    Probablemente el miembro más afamado de la Guardia Varega fuera el futuro rey Harald Sigurdsson III de Noruega, conocido como Harald "Hardråde", el indomable. Tras huir de su tierra, Harald fue primero a Rusia y luego a Constantinopla, adonde llegó en 1035. Participó en 18 batallas, luchando contra árabes en Anatolia y en Sicilia bajo el mando del general Jorge Maniakes, así como en el sur de Italia y Bulgaria. Durante su estancia en la Guardia Varega, se ganó el título de Akolouthos ("Acólito", el título del comandante de la Guardia), pero este cargo le duró poco, puesto que fue apresado por apoderarse de un botín que pertenecía al Emperador. Finalmente escapó de la celda donde lo tenían confinado y regresó a su hogar en 1043. El príncipe inglés exiliado, Edgar Ætheling, pudo también haber servido allí en 1098. La Guardia Varega es mencionada en la Saga de Njal, cuando se nombra a Kolskegg, de quien se dice que llegó primero a Rusia y luego a Constantinopla: "y allí entró a servir al Emperador. Lo último que se supo de él fue que se había casado y que fue capitán de los varegos y que permaneció allí hasta el fin de sus días".
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    Ulfjarl

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    Re: Los Varengos y la Guardia Varenga

    Mensaje  Ulfjarl el Miér Jul 02, 2008 9:50 am

    completisimo

    yo lei algo sobre el tema en un libro de jonathan clements como les dije anteriormente
    parecido pero mas extenso xD

    se agradece mucho

    Salud!
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    Fjällstorm

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    Re: Los Varengos y la Guardia Varenga

    Mensaje  Fjällstorm el Vie Jul 04, 2008 4:23 pm

    gracias por la informacion! Twisted Evil

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    Re: Los Varengos y la Guardia Varenga

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